La posición de los clubes profesionales

La entrevista del futbolista alemán retirado Thomas Hitzlsperger con Die Zeit resume mucho de lo que está mal hoy en el fútbol profesional. Hitzlsperger es el primer futbolista de alto perfil en hacer la valiente admisión, un movimiento que de acuerdo con el abrumador ‘apoyo’ en Alemania, es un hito en la promoción de la muy necesaria deliberación sobre la homosexualidad en el fútbol profesional. El hecho es que el fútbol es un juego de hombres común a diferencia del tenis, donde Martina Navratilova y Billie Jean King, que salieron del armario, fueron tratados con respeto y empatía. El fútbol nunca ha tenido un ejemplo importante para establecer un punto de referencia, los dos más importantes provienen del ex jugador de Leeds Robbie Rogers y el futbolista sueco de la tercera división (literalmente en el olvido futbolístico) Anton Hynes.

La última vez que un futbolista inglés intentó hacer una admisión similar fue Justin Fashanu, el protagonista de uno de nuestros anteriores posts. Hitzlsperger tiene un perfil significativamente más alto: ha sido coronado 52 veces por Alemania, ha ganado la liga alemana con Stuttgart, ha jugado en la liga inglesa y ha participado en una Copa del Mundo y el Campeonato de Europa; lo que se dice un jugador de la élite futbolística.

La decisión de Hitzlsperger adquiere mayor importancia teniendo en cuenta el relativo silencio mantenido por la FIFA sobre el tema de la homosexualidad. En 2010, la BBC se acercó a los 20 gerentes de primera división para conocer sus opiniones sobre la homosexualidad. Los veinte rechazaron la oferta. Por otro lado, cuando un gerente de renombre accedió a hablar, Luiz Felipe Scolari fue pillado durante la Copa del Mundo de 2002 diciendo que habría expulsado a cualquier jugador gay de su equipo.

Los clubes, más que nadie, saben que un futbolista conocido no es solo un jugador sino una entidad comercial, y una declaración de ese tipo podría dañar el valor comercial del jugador; por lo tanto, no tanto por homofobia sino por una cuestión meramente de imagen y dinero, les aconsejan no reconocer su homosexualidad. Así que ¿es realmente seguro para un futbolista profesional activo reconocer abiertamente su homosexualidad?

Salir del armario, ¿sí o no?

Bien, pues la historia es la que es, los antecedentes son los que son, y las circunstancias que nos rodean están ahí y no hay manera de esquivarlas. Ante esta situación, salta la pregunta del millón para seguramente miles de jugadores de fútbol, profesional o amateur, que se saben homosexuales: ¿es razonable confesar su condición de gays?

La verdad es que, dicho así, parece que por ser homosexuales hayan cometido algún delito, lo digo por lo de «confesar»; aunque seguramente su declaración se convertiría en esto, ya que la gran mayoría no suele hablar de su condición sexual al entrar en un club o equipo de fútbol, aunque sea el del barrio. Porque sinceramente, como ya hemos apuntado anteriormente, se le presupone heterosexual, y declarar lo contrario resulta violento ya que enrarece el ambiente desde el primer día. Y todo el mundo sabe cómo les fue a muchos futbolistas que se lanzaron a la piscina: algunos que salieron del armario, hubieran preferido con mucho haberse quedado dentro.

En realidad, es difícil ser homosexual en sectores que son por tradición o por necesidad exclusivamente de hombres. Y esto no sólo pasa en el fútbol: imagina el boxeo, la actuación o el mundo del toreo, por ejemplo. Todos estos hombres son imágenes de pura virilidad, de esos que las mujeres pagarían por ver en videos porno: altos, fuertes, valientes… vamos, unos auténticos galanes de cine, sobre todo si hablamos de actores. Luego, resulta que asumen que son gays, se lo cuentan al mundo, y de repente ven cómo de un día a otro se devalúan, e incluso son discriminados por su condición sexual, como si nada de lo que habían hecho hasta el minuto anterior no valiera para nada, y se hubieran convertido en otra persona. Desde luego, el colectivo masculino es bastante cruel con sus miembros homosexuales, claramente el que te guste otro hombre no deja de ser psicológicamente cuestionable para ellos, y lo hacen efectivo. Claramente, los videos de porno gay son poco visitados en internet, donde sólo hay unas cuantas webs especializadas, y otras los contienen en sus categorías menos célebres; sin embargo, no pasa lo mismo con el porno de lesbianas, y si me a apuras, ni siquiera con el de travestis xxx, que sí parecen tener más aceptación entre los hombres. ¿Alguna explicación?

Así que, hay que poner en la balanza muchas circunstancias, pros y contras, y desde luego echarle mucho valor. Si ya nuestra sociedad es más bien homófoba y bastante discriminatoria ante cualquier atisbo de diferencia, hemos ido a dar con un ambiente, el futbolístico, que hace las cosas más difíciles. Para colmo, si ya hablamos del fútbol de élite, que mueve tanto millones y no sólo ya por la habilidad de dar patadas a un balón sino por todo el merchandaising que se pueda generar, estamos realmente ante una tarea ardua. Inmediatamente, en ese mundo cualquier prejuicio se convierte en una pesada losa sobre la cabeza de cualquier jugador, máxime teniendo en cuenta que precisamente la homosexualidad de un hombre es el primer insulto que los aficionados lanzan sobre cualquier jugador que no les haga mucha gracias… ya sabes, el consabido «maricón», que en realidad no es un gran problema cuando se le espeta a cualquier futbolista de tan normalizado que lo tenemos, pero que realmente es un problemón cuando se vuelve realidad y realmente el hombre es gay.

De cualquier forma, ya son muchos los futbolistas, hombres y mujeres, que han salido a gritar al mundo su homosexualidad a pesar de todo; a algunos no les ha ido bien, pero de todas formas han querido animar a todos sus compañeros en la misma situación para que no escondan su condición sexual, en un intento de que todo llegue a normalizarse, y deje de compararse a un futbolista con algo así como el semental de la especie humana.